La palabra más mía
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viernes, 13 de febrero de 2026
martes, 16 de diciembre de 2025
Clase magistral
En la pizarra
una palabra:
AMOR
El profesor la borra.
Queda el polvo.
Un alumno levanta la mano
y escribe debajo:
AÚN
viernes, 28 de noviembre de 2025
La forma exacta del vacío
Rooms by the Sea (Habitaciones junto al mar) –Edward Hopper (1951). En esta pintura realista del siglo XX se ve una habitación vacía con la puerta abierta hacia el mar. La fuerte geometría de las paredes y el piso en sombra contrastan con la luz brillante que entra por la puerta, pero no aparece ningún personaje. Hopper transmite así una quietud meditativa: “la ausencia de presencia humana, un tema recurrente en su obra, intensifica la sensación de aislamiento” Visualmente la habitación está deshabitada y el mar en el fondo queda sin barcos ni figuras, lo que simboliza la soledad y la contemplación interior. Rooms by the Sea está en la Yale University Art Gallery (EE. UU.) donde puede verse (con detalle) la composición completa.
La forma exacta del vacío
La luz entra sin pedir permiso
y deja claro que esta habitación
no tiene nada que esconder.
El silencio pesa.
No es bonito ni poético:
es un hueco exacto,
un hueco que duele.
Aquí falta algo.
No un objeto,
no una palabra suelta en el aire:
falta la vida entera.
El gesto mínimo
que mantiene las cosas en su sitio.
Falta el latido que justificaba la casa.
Faltas tú,
y con tu ausencia
se vació hasta el mar.
La puerta abierta es un borde afilado.
El azul no consuela.
Solo recuerda lo que ya no vuelve.
La casa insiste en seguir en pie,
como uno insiste en respirar
después del golpe.
Pero todo está torcido:
las líneas,
la luz,
las ganas.
A veces miro la puerta
y pienso que el mar podría entrar
y borrar de una vez este vacío.
Pero ni eso ocurre.
Ni siquiera el agua se atreve
a ocupar tu hueco.
jueves, 6 de noviembre de 2025
El temblor sentado entre nosotros
¿Qué hacemos con este amor
que no cabe en las calles
ni en las camas
ni en la vida reglamentaria
que nos vigila desde las ventanas?
Tú no vienes.
Yo no voy.
Y aun así algo nuestro
sigue respirando en la esquina,
fumándose el silencio
como un cigarro torcido
que no se apaga.
Hay noches en que tu nombre
me pasa rozando
como un tren que no para,
dejando en el aire
el ruido exacto de lo imposible.
Me pregunto qué hacer
con este animal que late en secreto,
que no pide futuro
pero muerde.
Que no exige nada
pero arde en el bolsillo
como una moneda prohibida.
Tal vez lo único
sea dejarlo sentado entre nosotros,
que mire el mundo romperse
sin intentar salvarlo,
que aprenda a existir
sin tocar nada,
sin pedir nada,
sin desaparecer.
¿Qué hacemos con este amor?
No lo sé.
A lo mejor solo dejarlo vivo,
pero quieto,
como una bala sin disparar
que nos recuerda
que algo sigue latiendo.
lunes, 27 de octubre de 2025
𝐌𝐚𝐧𝐢𝐟𝐢𝐞𝐬𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐞𝐬𝐟𝐮𝐞𝐫𝐳𝐨𝐬 𝐟𝐞𝐥𝐢𝐳𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐢𝐧𝐮́𝐭𝐢𝐥𝐞𝐬
Que sigan los esfuerzos
felizmente inútiles;
los tuyos, los míos,
los de quienes empujan piedras
que nunca coronan la montaña
pero arden en sentido.
Guardemos un museo secreto
en los márgenes de la ciudad;
allí donde los gatos vigilan sin juicio
y la luz parpadea en los pasillos,
clasificaremos sueños que se resistieron
a convertirse en éxito.
Llenemos vitrinas con intentos:
el funambulista que se queda en el aire,
la amante que perdona demasiado,
el héroe que grita solo en su salón vacío,
el poeta que escribe sin público,
la niña que dibuja un sol dentro del cajón.
No hay fracaso
cuando la voluntad persiste.
No hay cima
si el camino ya es una forma de altura.
Que nadie nos pida cuentas
ni estadísticas
ni resultados.
Que sigan los esfuerzos
felizmente inútiles,
la palabra lanzada al abismo
sin testigos
que tal vez toque tierra
cuando ya no estemos.
Porque escribir
es arrojar una botella
a un mar que no promete orillas.
— Raquel Fraga
Todos los derechos reservados
martes, 21 de octubre de 2025
Donde todo vuelve
Si el tiempo me concediera un regreso,
no pediría otra vida,
solo el instante en que tu mirada
me reconoció sin buscarme.
Volvería a cruzar ese umbral,
al lugar donde el silencio
pronunció nuestros nombres.
Hay presencias que no terminan,
solo se esconden detrás del aire.
Caminaría de nuevo entre las horas grises,
esperando el temblor de tu voz
como quien aguarda la lluvia.
Y si el mundo se desordena,
si la memoria decide olvidarte,
seguiré mirando hacia donde todo vuelve:
esa línea invisible
que une tus manos y mi destino.
Porque algunos amores
no entienden de principio ni de fin;
solo respiran en lo eterno,
tan certeros como la luz
que aún tiembla
después del relámpago.
martes, 14 de octubre de 2025
Amor real
Después del fuego
me quedé con las manos vacías
y una verdad pequeña entre los dedos:
amar fue arder sin testigos,
pero también sobrevivir a las cenizas.
Y entonces —sin ruido— llegaste.
Traías el temblor de la luz en tus hechos,
la certeza del agua después del incendio.
No venías a salvarme,
sino a quedarte.
Desde ti aprendí la forma secreta del reposo,
el lenguaje que no miente,
la quietud donde todo es ofrenda.
Tu amor —tan verdadero—
fue la respiración del mundo que apagó el dolor.
sábado, 4 de octubre de 2025
sábado, 27 de septiembre de 2025
Cartografía de una jaula
Vive con una jaula plegable.
Al amanecer
cuelga un corazón húmedo
en los barrotes invisibles.
La sospecha anida en las bisagras,
el silencio gotea
sobre un suelo de mapas borrosos.
Desde otra orilla,
una voz se conmueve
y se niega a custodiar ternuras cautivas.
El aire abre caminos,
las estrellas rechazan candados,
los lápices dibujan rutas
que nadie ve.
La cartografía del escape
se escribe con alambres eléctricos:
un hilo secreto
suspende la jaula en el cielo.
Y el cometa —
necio, luminoso—
se niega a aterrizar.









