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sábado, 6 de junio de 2026
La tentación de explicar la poesía
Hace unos días, preparando el recital poético de final de curso que celebraremos el próximo 12 de junio, a las 12:15, en el CIM de Altea, surgió una conversación que me hizo pensar.
Mientras ensayábamos los poemas que cada uno va a leer, uno de los alumnos me preguntó si podía hacer una pequeña explicación antes de declamar el suyo. Algo breve —me dijo— para que el público entendiera mejor el poema.
Le respondí, medio en serio medio en broma, que yo prefería que no. Que cada cual es libre de hacer lo que quiera, por supuesto, pero que quizá el poema debía llegar primero solo, sin muletas, sin instrucciones previas, sin alguien indicándonos de antemano qué debemos sentir o interpretar.
Y entonces pensé en la cantidad de veces que sucede esto en recitales, presentaciones o incluso conversaciones cotidianas sobre poesía. El poeta comienza diciendo: “Este poema habla de…”, o “Lo escribí cuando…”, y sin darse cuenta empieza a cerrar algunas puertas antes incluso de haber leído el primer verso.
No siempre ocurre, claro. A veces una breve contextualización puede ser hermosa. Pero existe también el riesgo de reducir el poema a una explicación, como si la poesía tuviera que justificarse o traducirse inmediatamente a un significado concreto.
Y quizá ahí se pierda algo importante.
Porque muchas veces el poema sabe más que quien lo escribe.
O, dicho de otra manera, hay poemas que nacen de un lugar que todavía no comprendemos del todo. Uno empieza a escribir movido por una imagen, un ritmo, una sensación difícil de nombrar. Algo insiste. Algo pide lenguaje. Y solo más tarde —a veces años después— entendemos parcialmente qué estaba ocurriendo allí.
Por eso me gusta que el poema llegue primero desnudo al lector o al oyente. Que encuentre su propia respiración en quien escucha. Que cada persona complete el sentido desde su memoria, sus heridas, sus preguntas o incluso desde aquello que no sabe explicar.
La poesía no funciona siempre como un mensaje cerrado. Se parece más a una puerta entreabierta.
Y quizá por eso algunos poemas que parecen muy claros se olvidan pronto, mientras otros permanecen dentro de nosotros sin que sepamos exactamente por qué.
Tal vez ahí, precisamente ahí, comienza la verdadera poesía.
viernes, 29 de mayo de 2026
lunes, 25 de mayo de 2026
Una sola verdad
Te quiero en lo que calla.
No para poseerte,
sino como luz que
apenas toca y ya sostiene.
Entre tu distancia y la mía
tiembla una sola verdad:
que amar es no romper lo que aparece.
Te nombro sin dañarte.
Te espero sin pedirte caída.
Si esto arde, que arda
con la claridad de lo que no destruye.
Si esto vive, que viva
en la quietud de lo que no se fuerza.
sábado, 2 de mayo de 2026
Cómo escribir un haiku: guía completa paso a paso (con ejemplos)
Hay formas de escritura que nacen del impulso.
Y hay otras que nacen de la atención.
El haiku pertenece a las segundas.
No se trata de decir algo.
Se trata de dejar que algo aparezca.
En esta guía encontrarás, paso a paso, cómo escribir un haiku desde su forma más esencial, evitando los errores más comunes.
🌿 ¿Qué es un haiku?
El haiku es una forma breve de poesía de origen japonés que busca capturar un instante de la realidad sin explicarlo.
Tradicionalmente se compone de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas, pero su esencia no está en la métrica, sino en la mirada.
No cuenta una historia.
No interpreta.
No juzga.
Muestra.
🧭 Cómo escribir un haiku paso a paso
1. Observa sin intervenir
El haiku nace de una atención radical.
No pienses en escribir.
Mira.
Un gesto mínimo, una luz, un sonido.
Algo que normalmente pasaría desapercibido.
2. Elige un instante, no una idea
Un haiku no desarrolla un pensamiento.
Captura un momento:
- una hoja que cae
- una sombra que cambia
- un ruido en el agua
Si puedes explicarlo, no es haiku.
3. Evita el yo
El haiku no dice “yo siento”, “yo pienso”, “yo recuerdo”.
El sujeto no desaparece, pero se retira.
Lo que queda es la escena.
4. Usa un lenguaje concreto
Nada de abstracciones:
❌ tristeza
❌ belleza
❌ nostalgia
✔️ lluvia en el cristal
✔️ taza fría
✔️ viento en la ropa tendida
5. Introduce un kigo (palabra de estación)
El haiku suele situarse en el tiempo natural:
- primavera → flor, brote
- verano → calor, insectos
- otoño → hojas, viento
- invierno → frío, nieve
No es obligatorio, pero sí estructural en el haiku clásico.
6. Crea un corte (kireji)
El haiku funciona por tensión entre dos imágenes.
Ese “corte” puede ser:
- un salto de imagen
- una pausa
- un contraste
Ahí aparece la profundidad.
7. Cuida la forma (sin obsesionarte)
El esquema 5-7-5 es útil, pero no es lo esencial.
Un haiku puede romper la métrica si mantiene la intensidad.
8. Elimina todo lo que sobra
El haiku no explica.
Sugiere.
Cada palabra debe ser necesaria.
Si puedes quitarla, quítala.
9. Deja espacio al lector
El haiku no se cierra.
Se abre.
No dice todo.
Permite que quien lo lea complete la experiencia.
🍃 Ejemplo de haiku
luz de otoño
una hoja cae lenta
sobre el silencio
⚠️ Errores comunes al escribir haiku
- Explicar lo que ocurre
- Introducir emociones explícitas
- Usar metáforas elaboradas
- Convertirlo en reflexión
- Escribir desde la idea, no desde la percepción
📥 Descarga la guía en PDF
Si quieres tener esta estructura siempre a mano, puedes descargar la infografía completa con:
- los 9 pasos
- ejemplos
- hoja de práctica
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miércoles, 29 de abril de 2026
viernes, 24 de abril de 2026
sábado, 11 de abril de 2026
Soneto al atardecer
miércoles, 18 de marzo de 2026
Pies. Suelo
Dice tener los pies en el suelo
y yo no sé si eso es una postura
o una condena.
El suelo existe
porque alguien decidió llamarlo así.
Antes era otra cosa.
Antes era caída.
Lo dice con naturalidad, como quien dice tengo hambre o mañana llueve, como si
la gravedad fuera un logro personal.
Yo anoto:
pies
suelo
la voz que lo dice
La sintaxis también tiene raíces.
A veces pierde el suelo.
Me pide un poema.
Le doy esto.
Que es casi lo mismo
pero con los pies
un poco más arriba.








